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PÁGINA PRINCIPAL PRENSA Y OPINIONES FESTIVAL DE MÚSICA SACRA SEGOVIA 2002

CRÍTICA DE MÚSICA. Las voces unidas

LUIS HIDALGO MARTÍN

Landarbaso Abesbatza Elkartea
Director: Iñaki Tolaretxipi.
Obras de: Donostia. Loti, Rachmaninov, Mendelssohn, Raminsh, ESlava y Miskinis. Lugar: Iglesia de San Juan de los Caballeros (Museo Zuloaga).
XX Semana de Música Sacra de Segovia.


Un año más la Semana de Música Sacra de Segovia es la principal referencia cultural de los primeros días de la Semana Santa. Y de nuevo la falta de más firmes apoyos institucionales y privados dejan la impresión de oportunidad perdida para crear un proyecto más ambicioso que por fin pueda catapultar tan interesante y conveniente ciclo al lugar que, al menos en el ámbito regional, le corresponde.

En su vigésima edición la Semana ofrece un total de seis conciertos que teniendo la hermosa iglesia de San Juan de los Caballeros como sede y con un repertorio netamente vocal, que incluye obras desde el Renacimiento hasta nuestros días, conforman un sugerente programa con propuestas diferentes, alguna única, a lo habitual de la oferta musical de la ciudad a lo largo del año.

Algo que no suele faltar en las últimas ediciones de la Semana, y que a tenor de los resultados artísticos debería mantenerse en próximas convocatorias, es la actuación de algún coro vasco o navarro. En esta ocasión se trataba de Landarbaso Abesbatza, integrado por treinta y nueve cantantes con edades comprendidas entre los diecisiete y los treinta y tres años que ofrecieron un selecto repertorio, desde el Barroco a la actualidad.

Obras difíciles

El recital de Landarbaso Abesbatza se desarrolló en una sola parte en la que todas las obras, independientemente del estilo, se caracterizaron por su belleza y la emoción que el coro, excelentemente dirigido por su joven y comunicativo director Iñaki Tolaretxipi, plasmó en una interpretación de gran unidad vocal, solidez y altísima calidad técnica.

La preparación de los integrantes del coro les permite abordar y llevar a buen puerto obras de gran dificultad como el Kyrie y Gloria de la Misa Brevis de Vitautas Miskinis, cuyo Gloria es una de esas piezas que alcanzan la categoría de obra maestra y por sí mismas justifican cualquier concierto, o el exquisito Ubi Caritas de Raminsh que a través de la música refleja fielmente la bondad del texto latino. Si las obras más contemporáneas se distinguieron por su sutileza y poder dramático, las de estética o influencia romántica como el O Iesu mi duilcissime, Ave María, Her, nun lässest du deinen Diener y O Salutaris Hostia, respectivas a Donostia, Rachmaninov, Mendelssohn y Eslava, se caracterizaron por la grandeza dinámica y el apasionamiento, mientras que la claridad en la conducción de las voces definió la interpretación del contrapuntístico Laudate Dominum de Antonio Lotti.

Sólo tres pequeños detalles, como los ocasionales y leves titubeos en algunas entradas, la prisa de ciertos espectadores por aplaudir, y el retraso en el comienzo, empañaron ligeramente un concierto que finalizó con un simpático bis para mostrar otra cara de la música sacra.